Alcohol e inmunidad: Beber puede afectar la defensa del cuerpo

El abuso de bebidas alcohólicas puede debilitar el sistema inmunitario y dejar el cuerpo más expuesto a enfermedades.

Mantenerse saludable y adoptar hábitos que fortalezcan la inmunidad son recomendaciones de los profesionales de la salud desde el inicio de la pandemia del nuevo coronavirus, siendo medidas importantes para que el cuerpo esté mejor preparado si entra en contacto con el virus. En este contexto, el abuso del alcohol se convierte en un punto de atención relevante.

Según varios estudios, el consumo excesivo de alcohol puede debilitar nuestro sistema inmunológico, haciendo del cuerpo un objetivo más fácil para las enfermedades. Esto se debe a que las células de defensa se ven afectadas por el consumo excesivo de alcohol.

Impacto del alcohol en la inmunidad

El uso crónico y pesado de esta sustancia reduce el número de linfocitos T periféricos y también parece causar la pérdida de linfocitos B periféricos - ambos relacionados con la defensa del cuerpo y que juegan un papel importante en el reconocimiento y destrucción de organismos infecciosos como bacterias y virus.

Estos cambios terminan comprometiendo la capacidad de responder a patógenos (agentes causantes de enfermedades) y contribuyendo a una mayor susceptibilidad a las infecciones, incluidas las infecciones virales, como COVID-19.

Otros estudios también sugieren que el uso nocivo del alcohol afecta los sistemas de defensa pulmonar, causando cambios en la función inmune de las células locales. También podría debilitar las barreras epiteliales en las vías respiratorias inferiores y conducir a problemas pulmonares y respiratorios como tuberculosis, síndrome de dificultad respiratoria aguda (SAR) y neumonía, que es aún más grave en este período pandémico.

Según el Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA), una referencia mundial en el tema, los bebedores abusivos crónicos son más propensos a contraer enfermedades como la neumonía y la tuberculosis que las personas que no beben de manera abusiva.

Aunque la investigación explora el daño asociado con el consumo excesivo de alcohol, especialmente crónicamente, es necesario hacer una advertencia: beber demasiado en una sola ocasión - conocido como bebida episódica pesada (BPE)* - también disminuye la capacidad del cuerpo para evitar infecciones hasta 24 horas después del consumo.

Consumo de alcohol en cuarentena

Esta alerta tiene sentido especialmente en tiempos de cuarentena, cuando el aumento en el consumo de alcohol fue reportado por el 18% de los encuestados en la encuesta ConVid, realizada por la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en asociación con la Universidad Federal de Minas Gerais y la Universidad Estatal de Campinas.

Asociado con la frecuencia de sentirse ansioso o deprimido, este crecimiento tuvo un mayor historial entre las personas de 30 a 39 años (26%). Y el uso del alcohol como herramienta para hacer frente a la tristeza, el estrés o la ansiedad en este período es peligroso.

Por último, es importante reforzar que los efectos del alcohol sobre la salud están influenciados por varios factores individuales (vulnerabilidad genética, estructura física, género, edad, condición de salud, entre otros) y también de acuerdo con diferentes aspectos del consumo (cantidad, frecuencia, patrón de consumo). Pero superar los límites de consumo de bajo riesgo es siempre una amenaza innecesaria para la salud que debemos evitar, independientemente de la pandemia.

*BPE: consumo de 60g o más de alcohol puro (alrededor de 4 dosis o más) en al menos una ocasión en el último mes. Una dosis estándar equivale a 14 g de alcohol puro, que corresponde a 350 ml de cerveza (5% de alcohol), 150 ml de vino (12% de alcohol) o 45 ml de destilado (vodka, whisky, cachaza, ginebra, tequila, con 40% de alcohol).

Fuente: https://www.minhavida.com.br/saude/materias/36511-alcool-e-imunidade-bebida-pode-afetar-a-defesa-do-organismo

Country
Brasil