De la formación a la acción: ISSUP Chile impulsa la creación de Centros de Escucha Barrial en Temuco
La capacitación dirigida a organizaciones basadas en la fe realizada en 2025 continúa generando resultados en La Araucanía. ISSUP Chile forma parte de una nueva alianza interinstitucional que busca transformar los aprendizajes adquiridos en espacios comunitarios permanentes de escucha, acogida, orientación y derivación para personas y familias afectadas por el consumo problemático de alcohol y otras drogas.
La actividad reunió a 32 participantes provenientes de 16 organizaciones, incluyendo organizaciones católicas y evangélicas, fundaciones sociales, representantes de la red pública y de la academia. Más allá de fortalecer conocimientos sobre el fenómeno de las drogas, la capacitación permitió desarrollar capacidades para la escucha, la acogida y la derivación responsable, así como generar un lenguaje común y fortalecer los vínculos entre actores del territorio.
A partir de esta experiencia surgió una pregunta fundamental: ¿cómo llevar lo aprendido a una acción concreta y sostenible dentro de las comunidades?
La respuesta ha sido la conformación de un Equipo Motor interinstitucional y el desarrollo de una hoja de ruta para implementar progresivamente Centros de Escucha Barrial en la Diócesis de Temuco.
Una respuesta comunitaria basada en la escucha y el cuidado
Los Centros de Escucha Barrial buscan constituirse como espacios cercanos y accesibles dentro de las propias comunidades, donde personas y familias afectadas por el consumo problemático de alcohol y otras drogas puedan encontrar escucha, acogida, acompañamiento y orientación hacia los servicios disponibles.
La iniciativa parte de una premisa central: poner a la persona y a su familia en el centro, fortaleciendo las capacidades de la propia comunidad y articulando los recursos existentes en el territorio.
El proyecto de Temuco se vincula además con “Nadie menos por la droga”, iniciativa de Cáritas Chile que promueve Centros de Escucha Barrial en distintas diócesis del país. De esta manera, Temuco podrá aprovechar la experiencia acumulada en otros territorios y contar con el acompañamiento de Cáritas Chile para la transferencia y adaptación del modelo.
Una alianza entre Iglesia, academia, sector público y comunidad
Uno de los principales pilares de esta iniciativa es su carácter interinstitucional. El Equipo Motor integra a ISSUP Chile, el Obispado de Temuco, Cáritas Chile, SENDA Araucanía y la Universidad Católica de Temuco (UCT), combinando capacidades técnicas, pastorales, académicas y comunitarias.
ISSUP Chile participa en la coordinación general y asesoría técnica del proceso; el Obispado de Temuco facilita la articulación con parroquias y comunidades; Cáritas Chile aporta su experiencia en la implementación del modelo “Nadie menos por la droga”; SENDA Araucanía contribuye con conocimientos especializados en prevención y tratamiento y con la vinculación a la red pública; y la UCT fortalece el componente académico y la participación de estudiantes voluntarios.
Esta articulación permitirá que los Centros de Escucha no funcionen de manera aislada, sino como parte de un ecosistema territorial más amplio de prevención, pretratamiento, tratamiento y acompañamiento.
En particular, se prevé una coordinación con el piloto de pretratamiento que SENDA Araucanía desarrolla bajo el modelo CRAFT, dirigido a acompañar a personas derivadas a tratamiento que, por diferentes razones, todavía no logran ingresar a los servicios. En este contexto, los Centros de Escucha podrán contribuir mediante la acogida y el acompañamiento comunitario, fortaleciendo los puentes hacia la atención especializada.
Del primer Centro a una futura red diocesana
La hoja de ruta contempla seis etapas: constitución del Equipo Motor, diagnóstico territorial, sensibilización comunitaria, formación de agentes, puesta en marcha del primer Centro de Escucha y un proceso permanente de acompañamiento y evaluación.
Entre septiembre y octubre de 2026 se realizará el diagnóstico del territorio y el mapeo de servicios, organizaciones, parroquias y líderes comunitarios. Posteriormente se desarrollarán actividades de sensibilización y, entre octubre y diciembre, la formación de los futuros agentes de escucha y acogida, abordando temas como escucha activa, derivación, ética, confidencialidad, cuidado del cuidador y espiritualidad.
El objetivo es que el primer Centro de Escucha Barrial piloto comience a implementarse entre enero y marzo de 2027 en la Parroquia Jesús Obrero, estableciendo un equipo responsable, protocolos de funcionamiento, horarios y una red clara de derivación.
La visión, sin embargo, va más allá de un único espacio. Para 2027–2028 se proyecta replicar progresivamente el modelo en otras parroquias, incorporar estudiantes de la Universidad Católica de Temuco, evaluar sus efectos comunitarios y avanzar hacia la constitución de una Red Diocesana de Centros de Escucha Barrial.
Esta iniciativa refleja cómo una capacitación puede convertirse en un punto de partida para generar cambios sostenibles en el territorio. Para ISSUP Chile, representa también una oportunidad para continuar fortaleciendo la colaboración entre distintos sectores y contribuir a que las comunidades cuenten con mayores capacidades para prevenir, detectar, acoger y acompañar a las personas y familias afectadas por el consumo de sustancias.
De la formación a la acción, el desafío ahora es construir, en cada barrio, una presencia que escucha, acoge y conecta a las personas con las redes de apoyo que necesitan.
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